El comienzo de algo grande es un reto muy estimulante para los que están directamente relacionados con su puesta en marcha.
Con este primer festival de percusión de Atapuerca todos los implicados, y digo desde los técnicos de sonido y luces hasta la dirección del festival pasando por cada uno de los músicos, ya empezamos a sentir ese cosquilleo que produce un evento de este tipo.
Aquí lo más singular es el sitio: Atapuerca. Testigo de los comienzos del rastro humano más pretérito, este pequeño gigante se vestirá de fiesta para llenar su espacio con los sonidos de la percusión.
La percusión es la gran portadora del fuego inicial del ritmo, es el verdadero comienzo de la música. Y la música es indiscutiblemente el signo más patente de humanidad. Esa pura fantasía que nos habla a cada uno en una lengua particular. Que fomenta la individualidad y la participación colectiva al mismo tiempo. La música es todavía uno de los pocos misterios que acompañan al ser humano, su creación y su asombro frente a lo insondable.
A lo largo de estos cuatro días de julio oiremos y veremos siete actuaciones a cargo de grupos y solistas de renombre internacional que serán los encargados de modelar nuestro espíritu con un sinfín de instrumentos. Será un recorrido por diversas culturas, estilos y épocas, desde los primitivos sonidos de la txalaparta hasta los ultramodernos bits de la percusión electrónica. Ritmos europeos, africanos y del subcontinente brasileño se encontrarán en esta fiesta de la percusión.
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